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Facción: Desertores
Ciudad de Origen: Múltiples
Historia:
Garrick, el Superviviente Era un sargento escoltando una caravana militar en el Desfiladero Negro. Cuando las aberraciones atacaron desde la oscuridad, desertó sin dudarlo, abandonando a sus hombres a una muerte horrible. Entendiendo que la lealtad es una debilidad en el crepúsculo, rebuscó entre los escombros y reclutó a los otros tres, no por empatía, sino porque necesitaba carne de cañón para asegurar su propio escape.
Elys, la Desterrada Una asesina proscrita cuya misión era, irónicamente, degollar al comandante de Garrick. El caos del ataque arruinó su contrato y la dejó acorralada en las profundidades. Odiando a los humanos, se unió al desertor a regañadientes, ofreciendo su conocimiento táctico y sus rutas de contrabando como moneda de cambio para sobrevivir a la masacre.
Brolkdar, el Sin Clan Exiliado y condenado a trabajos forzados, marchaba encadenado a los carros de suministros de la misma caravana. Cuando el pánico estalló, él no huyó de las bestias; aprovechó la confusión para aplastar a sus captores. Con sus propias manos ensangrentadas, despejó el derrumbe de piedra que bloqueaba la salida del desfiladero, volviéndose indispensable para la huida del grupo.
Melakorr, el Profanador Viajaba en la caravana como prisionero dentro de una jaula de hierro, destinado a ser ejecutado por herejía al amanecer. Fueron Garrick y Brolkdar quienes rompieron sus cerrojos en medio de la carnicería, sabiendo perfectamente que necesitaban la furia desbocada y brutal del tiefling para romper el cerco enemigo y abrirse paso hacia la libertad.
El Pacto del Desfiladero (Lore del Set): Su alianza nació de la miseria y el oportunismo. El guardia cobarde, la asesina frustrada, el esclavo vengativo y el hereje condenado coincidieron en la ruina de una masacre que debió matarlos a todos. Se miraron entre la sangre y los gritos, y comprendieron que solos no durarían ni una hora. No confían los unos en los otros y duermen con un ojo abierto, pero en combate luchan como una sola entidad. Unidos por la falta de escrúpulos, vagan saqueando los restos de un mundo que ya los había dado por muertos.